Hay juegos que no piden permiso ni perdón. Ion Fury: Double Shot Edition es uno de ellos. Mientras buena parte de la industria sigue obsesionada con mundos abiertos infinitos y tutoriales de tres horas, Shelly “Bombshell” Harrison entra en escena con un revólver de triple cañón y deja claro que aquí se viene a disparar primero y preguntar después. Esta edición definitiva llegará en formato físico para PlayStation 4 y Nintendo Switch en 2026, una noticia que alegrará tanto a los coleccionistas como a los amantes del FPS clásico sin filtros ni concesiones.
Shelly no es una heroína de cartón piedra. Se ganó su apodo desactivando bombas, pero cuando el malvado Dr. Jadus Heskel desata su culto cibernético por las calles de Neo DC, la misión cambia radicalmente: provocar explosiones en cadena y dejar la ciudad hecha un solar. Aquí no hay regeneración automática de salud, no hay coberturas milagrosas ni segundas oportunidades gratuitas. Deja de esconderte, empieza a correr y dispara como si el botón del gatillo te debiera dinero.
Niveles enormes, rutas alternativas y cero compasión con el jugador despistado
Ion Fury no entiende de pasillos lineales ni de mapas diseñados para que nadie se pierda. Sus niveles son grandes, complejos y llenos de rutas alternativas, zonas secretas y trampas que castigan al jugador confiado. Cada escenario está construido a mano, con miles de sprites y texturas artesanales que rezuman personalidad, mala leche y nostalgia bien entendida.
Explorar no es opcional, es supervivencia. Los secretos esconden recursos clave, munición y ventajas tácticas que pueden marcar la diferencia entre avanzar o repetir zona a base de muerte humillante. Y todo ello acompañado de físicas más avanzadas de lo que uno esperaría en un shooter de estética clásica, con entornos interactivos y explosiones que no están ahí solo para decorar.

Un arsenal exagerado que convierte cada combate en un festival de destrucción
Si algo define a Ion Fury es su amor absoluto por las armas absurdamente satisfactorias. El revólver Loverboy de triple cañón es solo el principio: disparos alternativos, distintos tipos de munición, lanzagranadas que aceptan metralla porque una escopeta normal sería demasiado aburrida y bombas Bowling capaces de limpiar habitaciones enteras con una violencia deliciosa.
Cada arma tiene personalidad, peso y una función clara dentro del caos. No se trata de disparar por disparar, sino de elegir bien cómo quieres destrozar al enemigo de turno. Todo se siente rápido, contundente y brutal, como debe ser un shooter que rinde homenaje directo a la era dorada del género sin quedarse atrapado en ella.

Aftershock amplía el infierno con más niveles, enemigos y dificultad despiadada
La Double Shot Edition incluye el DLC Aftershock, y aquí es donde el juego deja claro que no quiere hacer amigos. Esta expansión añade 15 niveles completamente nuevos, nuevos enemigos mejorados y armas adicionales para seguir sembrando el caos. Además, introduce el modo de dificultad Ángel de la Muerte, pensado para quienes creen que el juego base era “demasiado fácil”.
También se suman combates vehiculares con la llamada rotocicleta, puzles más elaborados, rutas ocultas y el modo Arrange, que reimagina los 28 niveles de la campaña original con nuevas áreas, encuentros y sorpresas. En total, hablamos de 43 niveles, todos hechos a mano, todos diseñados para poner a prueba reflejos, memoria y paciencia.

Retro por fuera, moderno por dentro y con banda sonora para subir el volumen
Ion Fury sabe de dónde viene, pero no vive anclado en el pasado. Disparos a la cabeza, transiciones de nivel sin interrupciones, resolución moderna y una tasa de fotogramas sólida acompañan a una jugabilidad clásica perfectamente adaptada a los estándares actuales. Todo funciona con la fluidez que se espera, sin sacrificar identidad ni ritmo.
La banda sonora acompaña esta locura con una mezcla potente de ritmos retro e intensidad moderna que encaja como un guante con la acción constante. No es música de fondo: es gasolina para seguir avanzando cuando ya no te queda ni un punto de salud y sabes que la próxima esquina puede ser la última.
Ion Fury: Double Shot Edition no es solo una reedición, es una declaración de intenciones. En 2026, los jugadores de PlayStation 4 y Nintendo Switch podrán tener en sus estanterías una de las experiencias FPS más puras, agresivas y honestas que ha dado el revival retro. Y sí, duele, castiga y no te lleva de la mano… pero por eso mismo es tan jodidamente buena.
Más info en la web oficial de Meridiem, distribuidores del juego en formato físico.
