Hoy analizamos Trip the Light: Let’s Dance, juego para aprender a bailar con tus Meta Quest
Dark Arts Software intenta algo que casi nadie se ha atrevido a hacer en VR: enseñarte a bailar en pareja sin pasar vergüenza
Reviews sin filtros de los mejores (y peores) juegos de realidad virtual. Gráficos, sonido, jugabilidad, duración… lo destripamos todo con humor, puntuación final y una buena dosis de sinceridad. Aquí no se regalan estrellas: si es bueno, se dice. Si no, también.
Dark Arts Software intenta algo que casi nadie se ha atrevido a hacer en VR: enseñarte a bailar en pareja sin pasar vergüenza
Un shooter VR que apunta alto y no siempre acierta, pero deja claro que quiere ser algo más que otro juego genérico
Un sandbox divino con ideas claras y ejecución todavía en construcción
Un juego que no quiere gustarte, quiere ponerte a prueba
Un cooperativo que convierte cada entrega en una tortura nerviosa y divertidamente cruel
Un regreso más contundente, más físico y más honesto que nunca
Un salto a la realidad virtual que promete mucho… y se juega aún más fuerte en PCVR
Cuando un juego que ya era bueno decide mezclarse con el mayor gigante del rol, el resultado es tan prometedor como arriesgado… y sorprendentemente adictivo
Un experimento espacial, minimalista y brillante que demuestra por qué la VR sigue siendo el mejor laboratorio para romper la realidad
Un roguelite que convierte el movimiento en una adicción peligrosa (para tus piernas y para tu dignidad)
Un regreso frenético que quiere ser el rey del ritmo… pero tropieza en un par de pasos
Un regreso inesperado que convierte tu salón en una autopista futurista… y tus reflejos en un recurso no renovable
Un roguelike futurista donde la dulzura solo está en el título
Thomas Van Bouwel vuelve a hacerlo: el creador de Cubism demuestra que la realidad mixta sí puede ser divertida, accesible y un poco ridícula
Cuando el enemigo no está fuera, sino dentro de tu cabeza