Reality Labs vuelve a pagar la factura mientras el metaverso se queda sin estudios y sin futuro claro
Golpe serio al corazón creativo de la realidad virtual. Meta ha confirmado el cierre de Armature Studio, Sanzaru Games y Twisted Pixel, tres estudios internos vinculados directamente al desarrollo de videojuegos VR. La noticia llega acompañada de un contexto todavía más preocupante: la compañía planea recortar más de 1.000 empleos dentro de Reality Labs, la división encargada de visores, software y, en teoría, del famoso metaverso que iba a cambiarlo todo.
Traducido al lenguaje humano: menos juegos, menos estudios y menos fe en la VR tradicional. Lo que durante años se vendió como el futuro inevitable ahora se está ajustando a golpe de tijera, dejando claro que las prioridades de Meta han cambiado… y no precisamente a favor de los videojuegos de realidad virtual.

Tres estudios, muchos años de talento y un adiós sin ceremonia
Los cierres afectan a estudios con nombres importantes dentro y fuera de la VR. Twisted Pixel y Armature Studio fueron adquiridos por Meta en octubre de 2022, mientras que Sanzaru Games llevaba más tiempo bajo el paraguas de la compañía, tras su compra en febrero de 2020. Ninguno ha tenido una despedida épica ni un comunicado emotivo: simplemente, se baja la persiana y punto.
Armature Studio es especialmente sangrante para los jugadores de VR, ya que fue el estudio responsable de Resident Evil 4 VR, uno de los títulos más celebrados del catálogo de Quest. Irónicamente, ese juego se lanzó antes de que Meta comprara el estudio, y desde entonces Armature no llegó a publicar ningún nuevo título bajo su propiedad. Un fichaje caro que terminó en silencio absoluto.

Sanzaru Games y el legado de Asgard’s Wrath que no fue suficiente
Sanzaru Games, por su parte, sí dejó una huella clara en la realidad virtual con Asgard’s Wrath y Asgard’s Wrath 2, dos de los proyectos más ambiciosos jamás lanzados en Quest. Juegos grandes, caros y técnicamente impresionantes… pero aparentemente no lo bastante rentables o estratégicos como para justificar la continuidad del estudio.
Antes de su etapa VR, Sanzaru también tenía un historial potente fuera de Meta, con títulos asociados a Sony Interactive Entertainment como Secret Agent Clank, The Sly Collection o Sly Cooper: Thieves in Time, además de trabajos para SEGA con Sonic Boom: Shattered Crystal y Sonic Boom: Fire & Ice. Ni siquiera ese currículum ha servido de salvavidas.

Twisted Pixel: de icono creativo a daño colateral
El caso de Twisted Pixel duele especialmente a quienes llevan años en esto. El estudio fue un referente creativo en la era de Xbox 360 gracias a juegos como ’Splosion Man y Ms. Splosion Man, títulos pequeños pero con personalidad, algo cada vez más raro en las grandes corporaciones.
En su etapa con Meta, desarrollaron Marvel’s Deadpool VR, un proyecto llamativo pero que no consiguió cambiar el rumbo del estudio. Al final, el talento, la historia y la creatividad no han pesado tanto como los números y las nuevas prioridades corporativas.
Meta lo deja claro: menos metaverso, más wearables
En una declaración oficial, un portavoz de Meta fue directo: el mes pasado la compañía anunció que trasladaría parte de su inversión del metaverso hacia los wearables, y estos cierres forman parte de esa estrategia. Los ahorros generados se reinvertirán para impulsar el crecimiento de ese segmento durante 2026.
Dicho sin rodeos: la VR de videojuegos pierde peso frente a gafas inteligentes, dispositivos “más vendibles” y productos con retorno más inmediato. El metaverso sigue existiendo en presentaciones y discursos, pero cada vez menos en estudios, juegos y equipos reales.
El mensaje es claro y poco tranquilizador: incluso los proyectos más ambiciosos y los estudios con talento probado pueden desaparecer de un día para otro. Y mientras tanto, la VR vuelve a quedarse huérfana de algunas de las mentes que mejor la entendían. En Meta, al menos, la fiesta ha terminado… y alguien ha apagado la luz sin avisar.
