El mercenario bocazas llega a la realidad virtual con una aventura gamberra, explosiva y tan autoconsciente como siempre

Hay personajes diseñados para el caos, y luego está Deadpool, que directamente nació para romper la cuarta pared, la quinta y cualquier otra que le pongas por delante. Hoy es uno de esos días que sacuden el mundillo VR: Deadpool VR ya está disponible como exclusiva para Meta Quest 3 y Quest 3S, convirtiéndose en el nuevo gran lanzamiento first-party de Meta de este final de año. Y sí, cuesta 50 dólares, pero la pregunta aquí es otra: ¿estamos listos para sobrevivir a Deadpool metido en nuestra cara, literalmente?

Desarrollado por Twisted Pixel Games, estudio propiedad de Meta, en colaboración con Marvel Games, el título adopta un estilo cel-shaded espectacular que no solo le sienta bien al personaje… sino que parece hecho a medida para VR. Curiosamente, esta vez la voz de Deadpool no es la de Ryan Reynolds, sino la de Neil Patrick Harris, que se mete en el papel con un descaro que, según primeras impresiones, funciona sorprendentemente bien. Y para completar el reparto, el villano principal Mojo está interpretado por John Leguizamo, porque en esta industria nadie quiere quedarse sin su trocito de Marvel.

Una historia tan absurda como perfecta: secuestro, reality show galáctico y villanos para coleccionar

Lo que hace que Deadpool funcione siempre es lo obvio: es una parodia del propio género. En VR esto se multiplica. Apenas empieza el juego, Mojo secuestra al antihéroe más bocazas de la Tierra para obligarlo a participar en un reality show intergaláctico donde la violencia es contenido premium. Tu misión como Deadpool es “reclutar” talento secuestrando a algunos de los villanos más míticos del universo Marvel.

Y cuando hablamos de villanos, hablamos de nombres de verdad: Mephisto, Lady Deathstrike, Omega Red y Ultimo, entre otros. Una alineación que en cualquier otra saga sería un evento épico, pero que aquí Deadpool convierte en una mezcla perfecta de combate, humor absurdo y momentos tan ridículos que solo pueden funcionar porque él está presente.

El tono general es de arcade sin complejos: acción continua, humor metarreferencial y esa sensación constante de que Deadpool lleva un rato mirando al jugador y riéndose de él. Y eso en VR se siente todavía más personal.

Cel-shading de lujo, banda sonora desatada y un Deadpool que no se calla ni debajo del agua

Uno de los puntos fuertes del juego es su presentación. Según las primeras reviews, el trabajo artístico es tan llamativo que parece que por fin alguien ha entendido cómo usar el cel-shading en VR sin que se vea blando o poco definido. Ese contraste marcado, ese color vibrante, esa estética “comic vivo”… aquí encaja como un guante.

La banda sonora también ha recibido elogios: un ruido glorioso, exagerado, totalmente en la línea del personaje. Explosiones, coros épicos y ritmos salvajes al nivel de una superproducción que parodia a las superproducciones.

Respecto a la interpretación, Neil Patrick Harris se mete tanto en el personaje que hay momentos en los que cuesta no asociarlo al Deadpool cinematográfico. Y eso, teniendo en cuenta la sombra enorme que deja Ryan Reynolds, ya es decir mucho.

Donde pincha: el combate sigue siendo Deadpool… pero las físicas no

No todo es perfecto, claro. Varias primeras impresiones coinciden en que el combate, aunque divertido en sus primeras horas, se queda un poco corto en peso y contundencia. Las armas chocan sin feedback real, los modelos atraviesan objetos y algunos movimientos dan la sensación de estar hechos de gomaespuma.

Es una pena, porque el resto del juego brilla tanto que estos detalles destacan más de lo que deberían. El ritmo funciona, las misiones entretienen y la fantasía de ser Deadpool en VR está conseguida… pero cuando toca sentir el golpe, el arma o el impacto, algo falla.

Como resumen de una de las opiniones más repetidas: Deadpool VR clava al personaje, pero su sistema de combate no acompaña al mismo nivel. Una paradoja que, de algún modo, es muy Deadpool también.

Deadpool vuelve a romper la realidad… esta vez en VR

Aunque tiene sus altibajos, Deadpool VR llega con fuerza, con estilo propio, con un humor que no pide permiso y con una presentación tan cuidada que ya lo sitúa entre los grandes lanzamientos exclusivos de Quest 3 y 3S. Es gamberro, excesivo, meta, ruidoso y caótico. En otras palabras: exactamente lo que debía ser.

Si eres fan del personaje, de Marvel o simplemente buscas un juego que no se tome nada en serio, aquí hay material para reír, disparar, cortar y soltar improperios como si fuera deporte olímpico.

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