Se presentan oficialmente en el AWE 2026: un «ordenador ambiental» con seguimiento ocular, cámara con tapa física y privacidad absoluta por hardware

El mercado de las smart glasses se está poniendo más interesante que nunca, pero casi todas cojean de la misma pata: la maldita batería dura un suspiro o te obligan a llevar un cable colgando hasta el bolsillo. Para mandar este problema a freír espárragos, la compañía californiana Raven Resonance ha aprovechado el marco del festival Augmented World Expo (AWE) para mostrar al mundo por primera vez sus Raven Prism. Estas gafas inteligentes prometen acompañarte durante todo el día gracias a un sistema único de batería intercambiable en caliente (hot-swappable). ¿Qué significa esto? Que vas a poder quitar la batería agotada y encajar una nueva sin interrumpir tus aplicaciones, sin apagones y sin odiosos reinicios. Una auténtica genialidad de la ingeniería.

Lejos de ser un simple accesorio tonto que dependa de tener un teléfono móvil conectado, las Raven Prism son un dispositivo completamente autónomo impulsado por un procesador ARM de 64 bits de cuatro núcleos. El invento funciona con RavenOS, un sistema operativo propio basado en Linux de 64 bits, y ofrece una pantalla LCoS a todo color a través de una guía de ondas integrada en el ojo derecho. Por si fuera poco, incluye seguimiento ocular (eye tracking) de serie para interactuar con la interfaz sin mover un solo dedo y una cámara integrada que cuenta con una luz de captura visible y, atención, una tapa física de privacidad para que nadie pueda espiarte.

Raven Prism

Tu privacidad no es una política de empresa, se protege por hardware

En una época en la que las grandes tecnológicas se rifan nuestros datos para entrenar a sus inteligencias artificiales en la nube, Raven Resonance ha querido plantar cara haciendo de la privacidad su bandera. Desde la startup aseguran que el procesamiento de los datos del control ocular se realiza de forma local en el propio dispositivo. Nada de enviar lo que miras a servidores remotos sin tu consentimiento explícito.

Las funciones principales de su IA también están diseñadas para ejecutarse en local, reduciendo al máximo la dependencia de infraestructuras en la nube. Como bien dice la compañía, la privacidad debe imponerse a través de la propia arquitectura de hardware y software, y no mediante aburridos textos de políticas de privacidad que nadie se lee. Al soportar de forma nativa aplicaciones Linux ARM64 y ofrecer acceso SSH, se posiciona como una plataforma infinitamente más abierta y amigable para los desarrolladores que cualquier otra alternativa comercial del mercado.

Raven Prism

El nacimiento de la informática ambiental: Claude Code en tu mirada

Las gafas vendrán de fábrica con más de 25 aplicaciones preinstaladas y darán acceso de bajo nivel al sistema operativo, convirtiéndose en el patio de recreo ideal para profesionales creativos, programadores y empresas. Thomas Suarez, cofundador y CEO de la empresa, lo tiene clarísimo: «Durante décadas, el ordenador personal ha estado confinado a un escritorio, un bolsillo o una mochila. Creemos que la próxima era es la informática ambiental». Para el jefe de la marca, las Raven Prism no son unas gafas inteligentes: son un potente ordenador Linux controlado con los ojos que, simplemente, tiene forma de accesorio óptico.

El plan de Raven Resonance es lanzar oficialmente las Raven Prism al mercado a finales de este año 2026. Los detalles jugosos sobre el precio definitivo, la disponibilidad por países y los programas específicos para desarrolladores se anunciarán conforme se acerque la fecha de lanzamiento. Ve preparando la billetera, porque el futuro ciberpunk de llevar una terminal Linux en la mirada está más cerca que nunca.

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