El simulador exclusivo de VR desarrollado por Thoughtfish inicia una gran actualización estética en Meta Quest con nuevos edificios, texturas y una dirección artística más madura
Ser una deidad tiene muchas ventajas. Puedes moldear el mundo a tu antojo, alterar el destino de civilizaciones enteras y jugar con la existencia como quien reorganiza muebles en el salón. Pero incluso los dioses modernos tienen una debilidad inesperada: las opiniones de internet. Porque si algo ha demostrado la industria del videojuego durante los últimos años es que millones de jugadores pueden aceptar criaturas gigantes, viajes espaciales o mundos imposibles… pero si una textura no convence, el juicio divino llega rápido.
Eso parece haber ocurrido con How to God, el simulador exclusivo de VR desarrollado por el estudio berlinés Thoughtfish, que acaba de iniciar una importante renovación visual tras escuchar las peticiones de su comunidad. El juego, considerado uno de los simuladores divinos mejor valorados dentro de la realidad virtual, ha estrenado la primera gran actualización estética de una serie de mejoras que continuarán llegando durante los próximos meses.
La actualización ya se encuentra disponible desde el 14 de mayo en Meta Quest, mientras que la versión de Steam recibirá estos cambios próximamente. Y aunque el juego mantendrá su identidad colorida original, el estudio asegura que el objetivo es acercarlo a un aspecto algo más maduro y realista sin perder la personalidad que lo ha llevado a convertirse en una de las experiencias destacadas dentro del género.
Los jugadores querían un mundo menos caricaturesco y Thoughtfish ha tomado nota
Según explica Thoughtfish, la decisión de iniciar esta renovación llega directamente desde la comunidad. Muchos jugadores habían pedido un estilo visual menos infantil y una apariencia más cercana a entornos con una sensación más natural y detallada. Algo que, viendo el tipo de experiencia que propone How to God, tiene bastante sentido.
Al fin y al cabo, cuando uno juega a convertirse en una entidad todopoderosa capaz de alterar el destino del mundo, probablemente espera una experiencia con cierta presencia visual. No porque un dios necesite gráficos hiperrealistas para hacer su trabajo, pero si vas a crear montañas, dirigir civilizaciones o contemplar el desarrollo de tu propio universo virtual, hacerlo sobre escenarios más trabajados siempre ayuda.
Por ese motivo, esta primera actualización introduce nuevos diseños arquitectónicos, mejoras de edificios, texturas de terreno renovadas y cambios generales destinados a reforzar la identidad visual del juego. El estudio insiste en que se trata únicamente del comienzo de una serie de modificaciones bastante más amplias.

Nuevas mejoras cada pocas semanas para mantener vivo el proyecto durante meses
Uno de los aspectos más interesantes del anuncio es que Thoughtfish no habla de una actualización aislada. El estudio ha confirmado que pretende mantener un ciclo de mejoras aproximadamente cada tres semanas, añadiendo nuevas actualizaciones artísticas hasta finales del mes de julio.
La intención parece clara: revitalizar How to God y darle una segunda vida dentro de Meta Quest. Y viendo el historial reciente de muchos títulos VR, donde algunos proyectos reciben una gran actualización y luego desaparecen silenciosamente en el limbo de internet, se agradece encontrar desarrolladores que continúen trabajando activamente sobre una experiencia ya lanzada.
Porque la realidad virtual tiene una relación curiosa con los juegos como servicio. Algunas experiencias evolucionan constantemente y otras parecen desaparecer del mapa con la misma rapidez con la que aparecieron en una presentación cargada de promesas. Mantener un calendario visible de mejoras ayuda bastante a que la comunidad siga sintiendo que el proyecto continúa creciendo.

Thoughtfish quiere seguir apostando por experiencias VR conectadas con el mundo real
Detrás de How to God encontramos a Thoughtfish, un estudio fundado en Berlín en 2013 y especializado en experiencias inmersivas que mezclan elementos digitales con datos y contextos del mundo real. Además de videojuegos, la compañía también desarrolla herramientas como COALA, un sistema pensado para incorporar información del entorno físico dentro de proyectos interactivos.
Su filosofía pasa por utilizar el contexto real de los usuarios para ampliar las posibilidades de interacción dentro de experiencias digitales, una idea que encaja bastante bien con el tipo de propuestas experimentales y creativas que suele explorar la VR.
En el caso de How to God, parece que el objetivo inmediato es bastante más terrenal: escuchar a los jugadores, mejorar el aspecto visual y seguir refinando una experiencia que ya había conseguido hacerse un hueco entre los usuarios de realidad virtual.
Y siendo sinceros, pocas cosas resultan más humanas que eso. Incluso los dioses terminan pasando por algo que todos conocemos demasiado bien: actualizarse para intentar gustar un poco más
