El debut de Ankae Games mezcla nostalgia, magia elemental y culpa existencial en una aventura que llega a todas las plataformas

Hay dos formas de acercarse a un juego como Elementallis: con escepticismo, pensando “otro clon de The Legend of Zelda”… o con curiosidad, preguntándote si alguien ha conseguido capturar esa magia sin quedarse en el intento. La buena noticia es que el proyecto de Ankae Games, estudio independiente con base en Barcelona, no solo entiende lo que hizo grande a los clásicos de vista cenital, sino que además tiene algo que decir por sí mismo.

Desarrollado por Iván Ruiz Lozano, antiguo ingeniero reconvertido en creador de videojuegos, Elementallis lleva gestándose desde 2019 como una carta de amor al género… pero también como un intento bastante serio de evolucionarlo sin romperlo. Tras pasar por Kickstarter, el juego ya está disponible desde el 28 de abril en PC (a través de Steam y GOG), además de Nintendo Switch, PlayStation 4, PlayStation 5 y consolas Xbox. Vamos, que no hay excusa: si no lo juegas es porque no quieres, no porque no puedas.

Un Zelda de los de antes… pero con identidad propia (y algo más de culpa)

La inspiración en los Zelda clásicos es evidente desde el primer segundo: vista cenital, exploración estructurada, templos, enemigos y ese ritmo pausado que mezcla combate y puzles con bastante mala leche. Pero donde Elementallis intenta diferenciarse es en su núcleo jugable: la manipulación de los elementos.

Aquí no eres el típico héroe elegido por el destino. Más bien al contrario. El caos elemental que azota el mundo es, en parte, culpa tuya. Y ese pequeño detalle cambia bastante el tono de la aventura. No estás salvando el mundo porque sí… estás intentando arreglar lo que has roto. Y eso le da un punto más personal que se agradece dentro de un género donde muchas historias suenan intercambiables.

El sistema de combate en tiempo real gira precisamente en torno a esa magia elemental: fuego, agua, electricidad y otras habilidades que no solo sirven para pelear, sino también para resolver puzles y desbloquear nuevas rutas. No es una mecánica revolucionaria, pero está lo suficientemente bien integrada como para que no se sienta como un añadido decorativo.

Elementallis

Ocho templos, ocho biomas y un buen puñado de secretos que no se van a descubrir solos

Uno de los pilares del juego son sus templos. Ocho en total, cada uno con su propia identidad, mecánicas y, cómo no, jefes finales que no están ahí para hacer bulto. Aquí es donde Elementallis se pone serio y demuestra si realmente ha entendido la fórmula o solo la está imitando.

Y por lo que plantea, apunta a lo primero. Puzles con múltiples capas, secretos escondidos con mala intención y un diseño que busca que el jugador piense antes de actuar… algo que hoy en día, viendo ciertas tendencias, casi parece revolucionario.

Fuera de los templos, el mundo se divide en ocho biomas distintos, cada uno con su propio ecosistema, personajes y mejoras ocultas. No es solo un mapa grande por serlo, sino un entorno pensado para premiar la exploración. Y sí, eso implica volver a zonas anteriores cuando desbloqueas nuevas habilidades, como mandan los cánones del género.

Elementallis

Progresión elemental y una historia que no va de salvar el mundo sin más

La progresión está directamente ligada a la restauración de los elementos. A medida que recuperas sus poderes, desbloqueas nuevas habilidades que abren caminos, resuelven puzles más complejos y amplían las posibilidades de combate. Es el típico sistema que hemos visto mil veces… pero que sigue funcionando cuando está bien ejecutado.

Lo interesante aquí es el enfoque narrativo. Elementallis no se limita a contarte que el mundo está en peligro. Te coloca en el centro del problema y te obliga a convivir con esa responsabilidad. La historia gira en torno al autodescubrimiento, la culpa y la redención, algo que, sin reinventar la rueda, le da un tono más humano de lo habitual en este tipo de aventuras.

Elementallis

Un debut indie que no viene a hacer ruido… pero puede acabar haciéndolo

Lo fácil sería encasillar Elementallis como “otro indie inspirado en Zelda” y pasar al siguiente titular. Pero lo interesante es que detrás hay un proyecto con años de desarrollo, una visión bastante clara y un estudio que, sin hacer demasiado ruido, ha conseguido lanzar un juego completo en prácticamente todas las plataformas actuales.

No es el título que va a redefinir el género, ni falta que le hace. Pero sí puede ser uno de esos juegos que, sin hype desmedido ni campañas millonarias, acaban encontrando su sitio entre quienes siguen buscando aventuras de las de antes… con un pequeño giro moderno.

Y viendo cómo está el panorama, eso ya es decir bastante.

Elementallis

Tagged
Suscríbete
Notificar sobre
guest

0 Comments
Oldest
Newest Most Voted