La plataforma social con más de 150 millones de usuarios no ha logrado ser rentable y apagará sus servidores el 1 de junio de 2026
Hay decisiones que duelen más que un bug en mitad de partida, y esta es una de ellas. Rec Room, uno de los nombres más reconocibles dentro del ecosistema social en VR, ha confirmado que cerrará sus puertas de forma definitiva el próximo 1 de junio de 2026, poniendo fin a una trayectoria de casi una década en la que pasó de ser una experiencia puramente virtual a convertirse en una plataforma multiplataforma masiva.
El anuncio llega acompañado de una explicación que, aunque suena cada vez más familiar en la industria, no deja de ser preocupante: a pesar de haber alcanzado más de 150 millones de usuarios, el proyecto nunca consiguió encontrar un modelo de negocio sostenible. En otras palabras, mucha gente jugando… pero no suficiente dinero entrando como para mantener la maquinaria en marcha.
De icono de la VR a plataforma multiplataforma… y el principio del fin
Cuando Rec Room debutó en 2016 en SteamVR para HTC Vive, lo hizo como una de esas experiencias que definían lo que la realidad virtual podía llegar a ser: interacción social, espacios compartidos y una comunidad creciendo desde dentro. Poco después llegó a Oculus Rift y más tarde a PlayStation VR, consolidándose como uno de los pilares del contenido social en VR.
Sin embargo, el gran punto de inflexión llegó en 2018, cuando el proyecto decidió expandirse más allá de la realidad virtual y abrazar el formato plano. Con su llegada a PC, consolas y dispositivos móviles, Rec Room multiplicó su alcance, pero también cambió su identidad. Lo que empezó como una experiencia diseñada para la inmersión pasó a competir en un terreno mucho más saturado y exigente, donde destacar ya no dependía solo de la innovación.

Crecimiento masivo, problemas internos y una rentabilidad que nunca llegó
A pesar de su expansión y popularidad, la propia compañía reconoce que nunca logró equilibrar ingresos y gastos. El mantenimiento de una plataforma de este calibre, sumado a las ambiciones de crecimiento y a un contexto general complicado dentro de la industria del videojuego, acabaron por hacer inviable el proyecto a largo plazo.
Durante el último año ya se habían visto señales preocupantes, incluyendo despidos masivos que redujeron significativamente el equipo. Además, el intento de llevar sus herramientas de creación de contenido a consolas y móviles no terminó de funcionar como se esperaba, dejando claro que el corazón de la experiencia seguía estando en PC y VR, pero sin generar el retorno necesario para sostener toda la estructura.

Un cierre progresivo que ya ha comenzado
El cierre de Rec Room no será inmediato, pero ya está en marcha. La compañía ha iniciado un proceso de desmantelamiento progresivo que afecta directamente a funciones clave de la plataforma. Desde la imposibilidad de crear nuevas cuentas o añadir amigos, hasta la eliminación de sistemas de monetización y recompensas, todo apunta a un apagado controlado que culminará el 1 de junio.
También se han aplicado cambios importantes para los creadores, quienes ya no podrán generar nuevos contenidos monetizados ni seguir obteniendo ingresos a partir de ciertas funciones. Los tokens dejarán de tener valor progresivamente y, como suele ocurrir en estos casos, lo que queda es una carrera contrarreloj para gastar lo acumulado antes de que todo desaparezca.

El fin de una era… y una señal incómoda para la industria
La desaparición de Rec Room no es solo el cierre de una plataforma, es también un recordatorio incómodo de lo difícil que sigue siendo monetizar experiencias sociales a gran escala, especialmente cuando nacen en entornos como la realidad virtual y luego intentan expandirse a otros formatos.
Durante años, fue uno de los ejemplos más claros de lo que podía ser el “metaverso” antes de que esa palabra se quemara en presentaciones corporativas. Ahora, su cierre deja un vacío evidente y plantea una pregunta que la industria lleva tiempo evitando responder con claridad: ¿pueden sobrevivir este tipo de plataformas sin convertirse en algo completamente distinto por el camino?
Porque si algo deja claro este caso es que tener millones de usuarios ya no es garantía de nada. Y eso, en un sector que vive obsesionado con crecer sin mirar atrás, debería hacer reflexionar a más de uno.

