El desarrollador Sergii Permiakov (Mutars) abre todo su trabajo por miedo a represalias legales y cambia el modelo de financiación de su proyecto
La escena del modding VR vive uno de sus momentos más tensos en años, y las consecuencias ya empiezan a notarse. Tras lo ocurrido recientemente con Luke Ross y las reclamaciones DMCA que han sacudido a la comunidad, Sergii Permiakov, conocido como Mutars, ha tomado una decisión drástica: todos los mods VR alojados en NoMoreFlat pasarán a ser públicos y gratuitos, eliminando por completo el sistema de suscripción de pago que existía hasta ahora.
Esto significa que ya no será necesario pagar la cuota mensual para acceder a adaptaciones VR no oficiales de títulos tan potentes como Starfield, los últimos Assassin’s Creed, Alan Wake 2, God of War o Stalker 2, entre otros. Un movimiento que, aunque muy celebrado por la comunidad, deja claro hasta qué punto el clima legal alrededor del VR modding se ha vuelto irrespirable.
El miedo a las editoriales y el efecto dominó del caso Luke Ross
En un comunicado dirigido a sus seguidores, Mutars explica que ver cómo Luke Ross ha sido objeto de reclamaciones legales ha sido un punto de inflexión. Según el desarrollador, resulta profundamente desalentador invertir incontables horas en crear experiencias de realidad virtual que, paradójicamente, suelen impulsar las ventas de los juegos originales, para acabar enfrentándose a amenazas legales por parte de las editoriales.
Aunque hasta ahora NoMoreFlat no había recibido avisos ni reclamaciones formales, Mutars reconoce que no sabe si esto se debe a su menor visibilidad o a políticas internas de cada editora. Y ante la duda, ha optado por la vía más segura: retirar cualquier barrera económica y eliminar cualquier posible argumento legal relacionado con el acceso de pago a sus mods.
Mods VR hechos a mano, no inyectores genéricos
Uno de los puntos clave del trabajo de NoMoreFlat es su enfoque técnico. A diferencia de soluciones más generalistas como REAL VR o UEVR, los mods de Mutars no utilizan un inyector universal con perfiles predefinidos. Cada proyecto se adapta de forma específica a su juego, dependiendo del motor y de sus particularidades técnicas.
Para ello, suele apoyarse en herramientas como VRto3D y configuraciones avanzadas de OpenXR, lo que da como resultado experiencias más personalizadas, pero también más complejas de desarrollar. Este nivel de trabajo artesanal hace que la decisión de liberar los mods no sea precisamente trivial: no hablamos de experimentos rápidos, sino de proyectos que requieren tiempo, pruebas y mantenimiento.

Donaciones voluntarias y compromiso con los proyectos en marcha
A partir de ahora, NoMoreFlat pasará a sostenerse únicamente mediante donaciones voluntarias. Mutars deja claro que el modding sigue siendo una afición y no su trabajo principal, y que este cambio busca proteger tanto su trabajo como a la comunidad que lo rodea, evitando posibles conflictos legales en el futuro.
Pese al clima enrarecido que atraviesa el sector, el desarrollador se ha comprometido a finalizar los proyectos ya iniciados, entre ellos las adaptaciones VR de A Plague Tale: Innocence y A Plague Tale: Requiem, y a seguir aportando nuevas experiencias siempre que la situación lo permita.
Un síntoma claro del momento que vive el modding VR
La decisión de Mutars no es un gesto aislado, sino otro síntoma de un problema mayor: el choque cada vez más evidente entre la creatividad de la comunidad VR y las políticas legales de las grandes editoriales. Que uno de los creadores más activos del panorama haya optado por liberar todo su trabajo para evitar riesgos dice mucho del estado actual del modding.
Para los jugadores, la noticia es excelente a corto plazo. Para la escena en general, deja una pregunta incómoda en el aire: ¿cuánto talento se quedará por el camino si crear VR no oficial sigue siendo una actividad bajo amenaza constante?
