El modder más influyente del PCVR denuncia un efecto dominó legal que amenaza el trabajo independiente y la preservación de la realidad virtual en juegos planos
El modder Luke Ross, una de las figuras más importantes del VR en PC, ha decidido retirar el acceso a todos sus mods tras la eliminación por DMCA de su mod de Cyberpunk 2077. La decisión llega después de que CD Projekt solicitara la retirada del mod al considerar que infringía sus términos por estar detrás de un muro de pago, desencadenando una reacción en cadena que ha terminado afectando a toda su obra.
Durante años, el trabajo de Ross ha permitido jugar en realidad virtual a títulos AAA que nunca tuvieron soporte oficial, convirtiéndose en una referencia absoluta para quienes defienden el PCVR como plataforma abierta y experimental. Precisamente por eso, su retirada no es un gesto menor, sino una señal de alarma para todo el ecosistema.
El detonante: Cyberpunk 2077 y el muro de pago
El conflicto comenzó cuando Patreon eliminó el mod VR de Cyberpunk 2077 tras recibir una notificación DMCA por parte de CD Projekt. Según explicó el propio Ross, el problema no era el mod en sí, sino el hecho de que su acceso estuviera ligado a una suscripción mensual, algo que el estudio considera un uso comercial contrario a sus directrices para contenido creado por fans.
Aunque posteriormente se dejó entrever que el mod podría ser aceptable si se ofrecía de forma gratuita, Ross se negó a hacerlo. No por cabezonería, sino por una cuestión de principios y de supervivencia: su modelo de financiación depende directamente de ese sistema de suscripción.

El efecto dominó y el miedo a perderlo todo
Lo realmente preocupante llegó después. Tras el caso de Cyberpunk 2077, Ross recibió una segunda eliminación DMCA, esta vez por parte de 505 Games, relacionada con su mod VR de Ghostrunner. En este caso, ni siquiera se mencionó una violación concreta de términos de servicio, pero la retirada fue automática.
Ante el riesgo real de que más reclamaciones acabaran provocando el cierre definitivo de su cuenta, Ross optó por una decisión drástica: retirar todos sus mods de VR, pausar la facturación durante un mes y frenar en seco su actividad mientras intenta entender qué margen de maniobra le queda.
En un mensaje dirigido a sus seguidores, el modder fue especialmente crítico con el funcionamiento de la ley DMCA, denunciando que permite a grandes compañías retirar contenidos simplemente alegando que “creen” que se han infringido derechos, dejando a los creadores independientes con la única opción de iniciar procesos legales largos y costosos.

Mucho más que mods: una forma de preservar el VR en juegos AAA
El caso de Luke Ross va más allá de un conflicto puntual. Sus mods, agrupados bajo la suite REAL VR, no incluyen archivos de los juegos originales. En su lugar, inyectan código de renderizado personalizado para habilitar 3D estereoscópico, seguimiento de cabeza y compatibilidad con OpenXR en juegos de PC ya existentes.
Es decir, no distribuye contenido protegido, sino que amplía técnicamente la forma en que esos juegos se experimentan. Para muchos jugadores, este tipo de trabajo ha sido la única vía para disfrutar de grandes producciones en realidad virtual, especialmente cuando los propios editores se niegan sistemáticamente a desarrollar soporte oficial.

Un futuro incierto para el VR no oficial
En sus propias palabras, Ross espera que este parón sirva para “disipar la niebla” y entender si existe una forma viable de continuar con este esfuerzo colectivo por llevar la VR a juegos AAA. Aun así, no descarta cerrar definitivamente su tienda y abandonar el proyecto si el panorama legal sigue deteriorándose.
Su mensaje final es tan sincero como preocupante: si este es el precio de empujar la realidad virtual hacia terrenos que los grandes editores no quieren explorar, quizá el sistema no esté diseñado para que iniciativas independientes sobrevivan.
Para la comunidad VR, lo ocurrido deja una pregunta incómoda sobre la mesa: si incluso el modder más conocido y respetado puede ser frenado de esta manera, ¿qué futuro le espera al VR en PC fuera de los jardines vallados de las grandes compañías?
