La nueva experiencia de realidad virtual basada en la serie de Netflix promete acción y adrenalina, aunque su fórmula suena demasiado familiar
La puerta al Upside Down vuelve a abrirse, pero esta vez no en Hawkins, sino en tu centro de Sandbox VR más cercano. Stranger Things: Catalyst, la nueva experiencia basada en el fenómeno mundial de Netflix, ya está disponible en más de 60 localizaciones alrededor del mundo, invitando a los jugadores a enfrentarse a hordas de criaturas salidas directamente de sus pesadillas. Pero antes de que te emociones demasiado, te avisamos: esto no es el Stranger Things VR narrativo que lanzó Tender Claws. Aquí no vas a llorar con Once. Vas a gritar, disparar y sudar. Literalmente.
La propuesta llega como la tercera colaboración entre Netflix y Sandbox VR, tras las adaptaciones de Squid Game y Rebel Moon, y mantiene la esencia arcade de sus predecesores: partidas cortas, acción directa y un enfoque puramente físico. En Catalyst, los jugadores se convierten en sujetos de prueba del siniestro Dr. Brenner, armados con un misterioso dispositivo que mezcla telequinesis, puntería y caos controlado. Suena bien, sí… pero también suena a algo que hemos visto demasiadas veces.
Una experiencia inmersiva, pero con tecnología algo envejecida
A nivel técnico, la experiencia se juega en salas a escala real con chalecos hápticos, sensores en muñecas y tobillos, y comunicación por voz en grupo. En teoría, todo está diseñado para que te sientas como un auténtico integrante del Laboratorio Nacional de Hawkins, empujando objetos con la mente y lanzando ataques telequinéticos junto a tus compañeros. En la práctica, sin embargo, el resultado es más bien irregular.
Stranger Things: Catalyst todavía utiliza los Vive Focus 3, un hardware ya veterano que será reemplazado por los nuevos Focus Vision el próximo año. Y aunque la ambientación y los efectos físicos ayudan a crear una atmósfera convincente —sí, incluso con ventiladores que simulan el viento al descender entre escenarios—, el apartado visual y la interacción se sienten algo anticuados. La magia está ahí, pero el hechizo no termina de cuajar.

Once estaría orgullosa… pero tú quizá no tanto
En la piel de un nuevo sujeto experimental, tendrás que enfrentarte a Demobats, Demodogs y, por supuesto, algún que otro Demogorgon con un bastón llamado “Catalyst”, que sirve para atraer objetos y lanzarlos contra los enemigos. Algunos enfrentamientos requieren coordinación entre los seis jugadores del equipo, lo que añade cierta estrategia. Pero pasada la sorpresa inicial, la fórmula se repite demasiado rápido.
El diseño recuerda a los clásicos shooters de oleadas: enemigos que aparecen en todas direcciones, una línea roja virtual para no chocar contra las paredes y mucha acción directa sin demasiada profundidad. En definitiva, diversión inmediata, pero también efímera. Los fans de la serie disfrutarán los 25 minutos que dura la experiencia, sobre todo si van con amigos, pero los más veteranos en VR sentirán que han viajado en el tiempo… y no precisamente al Upside Down, sino a 2018.

Entre nostalgia y repetición: el reto de mantener viva la franquicia
Es innegable que Sandbox VR sabe cómo atraer público: combinar licencias de éxito con experiencias físicas que funcionan bien para grupos es una fórmula ganadora. Sin embargo, Stranger Things: Catalyst demuestra que incluso una saga con tanta fuerza como esta necesita algo más que sustos y nostalgia para brillar. El concepto sigue siendo divertido, pero la industria del entretenimiento inmersivo ha avanzado demasiado rápido como para conformarse con un simple shooter con licencia.
Para quienes busquen una tarde de diversión rápida con amigos y quieran sentirse parte del universo de Stranger Things, la experiencia cumple su función. Pero si esperabas un salto evolutivo en lo que puede ofrecer la VR en localizaciones físicas, este portal al Otro Lado se queda algo corto.
Recordar que desgraciadamente no tenemos ninguna sala Sandobx VR en Europa y si queremos probar esta experiencia tendremos que ir, como más cerca, a:
🇬🇧 Reino Unido
- Londres — White City
- Londres — Covent Garden
- Londres — Wandsworth
🇩🇪 Alemania
- Berlín
- Oberhausen
- Wiesbaden
Todo esto sin contar las de EE.UU, Canada, Irlanda, Asia, Honk Kong y Corea del Sur.
