El terreno de los juegos de rol independientes nos regala a veces obras que se atreven a mirar donde las grandes producciones prefieren pasar de largo. Mientras el mercado se empeña en saturarnos con fantasías épicas o futuros hipertecnológicos llenos de luces de neón, el estudio chileno This I Dreamt decidió apostar por algo mucho más incómodo: el realismo gris de los conflictos geopolíticos actuales. Olvídate de los dragones, los puntos de experiencia tradicionales y el optimismo del héroe elegido. Estamos ante un RPG militar antibélico que pone el foco en el trauma de la guerra y la importancia de la empatía humana en tiempos oscuros.
Datos técnicos del juego
El desarrollo de este título ha sido una auténtica carrera de fondo para sus creadores. Long Gone Days es un RPG narrativo con fuertes tintes de novela visual y gestión táctica que ha sido desarrollado por el pequeño equipo chileno This I Dreamt. Tras un largo periodo de producción, el juego ha sido lanzado a nivel global bajo el sello de la editora Serenity Forge. El título cuenta con una enorme accesibilidad multiplataforma, estando disponible para los jugadores de PC, PlayStation 5, PlayStation 4, Xbox Series X/S, Xbox One y Nintendo Switch.
En el mercado digital español, el precio base de la aventura se sitúa en los 24,99 €. No obstante, los amantes del coleccionismo tradicional están de enhorabuena en nuestro país. Gracias a un acuerdo de distribución oficial con la compañía española Tesura Games, el título cuenta con un despliegue físico envidiable. Los jugadores pueden acudir a las tiendas para hacerse con la Edición Estándar física por 39,99 € o dar el salto hacia una espectacular Edición Coleccionista por 69,99 €, ambas disponibles para las plataformas PlayStation 5 y Nintendo Switch.

Un desertor contra la maquinaria de una guerra falsa
La trama es, sin lugar a dudas, el motor principal de la experiencia y el elemento que justifica cada minuto invertido en el juego. Aquí encarnamos a Rourke, un joven recluta que ha sido entrenado desde su más tierna infancia dentro de una hermética instalación militar subterránea conocida como The Core (El Núcleo).
En esta sociedad distópica y fría, las libertades individuales no existen y cada ciudadano es adoctrinado minuciosamente para convertirse en una herramienta perfecta del estado. Rourke destaca rápidamente como el francotirador de élite de la unidad, un chaval que jamás ha visto la luz del sol en la superficie hasta que es desplegado en su primera misión real de combate en Kaliningrado.
El gran punto de inflexión del guion se desata de forma abrupta y devastadora tras cumplir sus primeras órdenes de eliminación. Al revisar el terreno, Rourke descubre horrorizado que los objetivos que acaba de abatir con su rifle de precisión no eran peligrosos insurgentes armados, sino civiles completamente inocentes. Su propia facción militar está executing una macabra operación de falsa bandera en suelo extranjero para provocar un conflicto internacional a gran escala. Ante la sumisión y la indiferencia absoluta del resto de sus compañeros de armas, el protagonista toma la decisión más peligrosa de su vida: desertar en mitad del frente.
En su huida desesperada no estará solo; Adair, el médico de combate del pelotón, decide unirse a su causa al ser incapaz de soportar el peso moral y psicológico de los crímenes de guerra que acaban de presenciar. A partir de este instante, el juego se transforma en una tensa travesía de supervivencia por diversos países de Europa Oriental, obligando al jugador a lidiar con el aislamiento, el miedo de los refugiados y las duras barreras idiomáticas de los territorios ocupados.

Mecánicas y físicas: rompiendo con los tropos del JRPG
En el plano puramente jugable, la obra se desmarca por completo de las dinámicas tradicionales del rol oriental o los juegos de estrategia masivos. Aquí puedes olvidarte por completo de perder horas enteras de tu tiempo masacrando monstruos en bucle para subir estadísticas; Long Gone Days elimina de raíz las barras de experiencia (XP), el farmeo artificial y los encuentros aleatorios en el mapa.
Cada enfrentamiento que aparece en la aventura está diseñado meticulosamente a mano y responde a una necesidad directa del guion. Uno de los aspectos mecánicos más brillantes e innovadores es el sistema de gestión de idiomas. Al viajar por la Europa profunda, Rourke y Adair son completamente incapaces de entender el idioma local de los civiles. Para poder avanzar en la historia, enterarte de lo que ocurre, conseguir suministros médicos o resolver misiones secundarias, es obligatorio reclutar a personajes intérpretes (como Lynn o Ivan) que traducen los textos en tiempo real, reflejando de forma fantástica la desolación y la incomunicación de un conflicto real.
La salud mental de nuestro pelotón también juega un rol crítico a través de la barra de Moral, un sustituto muy inteligente de los clásicos puntos de magia. Cada decisión que tomes en los diálogos, la empatía que muestres con los civiles o el éxito en los encargos secundarios alterará el estado psicológico de tus aliados. Si actúas con egoísmo o frialdad, la moral del grupo caerá en picado, lo que se traduce directamente en una alarmante bajada de sus estadísticas y rendimiento defensivo durante los combates. El sistema de combate en sí ofrece una dualidad: por un lado tenemos secciones de francotirador en primera persona para otear los escenarios a gran distancia, y por el otro, batallas por turnos con perspectiva frontal.
En estas últimas se añade un sistema de apuntado localizado que nos permite dañar partes específicas del cuerpo del enemigo (cegar los ojos, inutilizar los brazos para rebajar su ataque o dañar las piernas para mermar su velocidad de acción). Desafortunadamente, es en este último punto donde el juego flaquea; el ritmo de los combates por turnos se siente excesivamente tosco, plano, lento y desprovisto de la agilidad que desbordan sus brillantes secciones de Novela Visual.

Dificultad y duración en el frente
A diferencia de otros exponentes del género que buscan castigar al jugador con picos de dificultad desmedidos o combates contra jefes que exigen una precisión matemática, Long Gone Days opta por un enfoque mucho más accesible y centrado en la experiencia narrativa.
Al no existir la posibilidad de subir de nivel de forma manual para superar un obstáculo mediante la fuerza bruta, el verdadero desafío del juego radica en la gestión inteligente de tus recursos médicos limitados y en la sensatez a la hora de elegir las respuestas en las conversaciones para no destruir el ánimo de tu equipo.
En lo que respecta a la duración, la propuesta huye de los mapas infinitos y los contenidos de relleno para ofrecer una campaña sumamente concentrada y directa. Completar la huida y el arco argumental de Rourke te llevará una media de entre 8 y 12 horas de juego.
Este baremo temporal dependerá principalmente de tu implicación a la hora de explorar los asentamientos urbanos, detenerte a hablar con los lugareños para comprender el trasfondo del mundo o completar los encargos opcionales que te proponen. Es una duración muy bien medida que garantiza que la historia mantenga una tensión constante y no sufra de molestos bajones de ritmo.

Una puesta en escena artística, minimalista y melancólica
El envoltorio audiovisual de la obra es un auténtico testimonio de cómo el talento artístico puede suplir la falta de presupuestos millonarios. El juego entra de inmediato por los ojos gracias a una soberbia combinación de dos dimensiones.
Por una parte, los escenarios y la exploración general se sustentan sobre un pixel art isométrico muy limpio, detallado y agradable a la vista. Por la otra, los momentos de diálogo y peso narrativo se apoyan en unos espectaculares retratos de los personajes diseñados con un estilo anime contemporáneo impecable. Lejos de ser ilustraciones estáticas, estos avatares cuentan con sutiles animaciones de respiración, parpadeos y una amplia variedad de expresiones faciales que transmiten a la perfección el dolor, el miedo o la determinación de los protagonistas en cada línea de texto.
Esta gran labor visual se ve redondeada por un apartado sonoro de corte minimalista que sabe cuándo hablar y cuándo callar para potenciar la opresión del entorno. La banda sonora prescinde de grandes orquestaciones y se apoya en composiciones instrumentales íntimas donde el piano melancólico y los sintetizadores industriales llevan la voz cantante.
Los temas musicales se adaptan con maestría al tono de las escenas, logrando transmitir el desamparo de caminar por calles desiertas bajo el yugo militar, la urgencia de una huida a contrarreloj o la calidez de un pequeño momento de descanso junto a una hoguera compartida con tus aliados.

Veredicto GXR
Long Gone Days se consolida como una de las propuestas más valientes y originales de la escena independiente, aportando una madurez y una sensibilidad muy necesarias a las historias de corte militar en el videojuego. Su gran triunfo es conseguir que mecánicas tan humanas como la barrera del idioma o la salud psicológica del pelotón tengan el mismo peso jugable que el calibre de tu rifle.
El guion está magníficamente escrito, trata los crímenes de guerra y el drama de los refugiados con un respeto encomiable y sabe cómo mantener al jugador implicado emocionalmente en el destino de sus personajes. Es una verdadera lástima que su sistema de combate tradicional por turnos se sienta tan tosco y desfasado, convirtiéndose en el único bache importante de una experiencia que, por todo lo demás, raya a un nivel excelente.
A pesar de ese tropiezo en las batallas, la aventura global merece muchísimo la pena, y más en nuestro territorio al contar con la inmensa ventaja de disfrutar de sus fantásticas ediciones físicas distribuidas por Tesura Games. Poder lucir en la estantería su cuidada edición estándar o deleitarse con los extras musicales y artísticos de su Edición Coleccionista es un valor añadido tremendo para cualquier coleccionista de sistemas modernos.
Si buscas un juego de rol diferente, con alma, que se aleje de las fantasías habituales y te deje pensando de verdad tras el fundido a negro final, esta travesía es una parada obligatoria en tu catálogo, hermano.

Pros y Contras
Pros
- Una narrativa profunda, valiente y con una madurez soberbia a la hora de plasmar la crudeza de la guerra.
- La mecánica de los intérpretes de idiomas para superar la incomunicación es una genialidad.
- Un apartado artístico precioso que mezcla un gran pixel art con retratos ilustrados muy expresivos.
- Una banda sonora minimalista al piano que ambienta a la perfección la desolación y el drama de los escenarios.
- Excelente llegada al mercado español en formato físico con ediciones de coleccionismo gracias a Tesura Games.
Contras
- El sistema de combate por turnos principal se siente tosco, lento y falto de ritmo.
- Las secciones de francotirador en primera persona son testimoniales y se echa en falta un mayor desarrollo.
- La rejugabilidad es prácticamente nula una vez que se desvelan los giros de la trama narrativa.
- Ciertas tareas secundarias rompen de forma innecesaria la genial sensación de urgencia que tiene la huida militar.
- La ausencia total de voces en los diálogos de peso puede restar algo de fuerza dramática en las escenas cumbre.
Valoración Final: 8.0 / 10
