A Mark Zuckerberg no le gusta perder, y menos cuando se trata de la carrera por liderar la inteligencia artificial. Tras ver cómo su serie Llama se quedaba rezagada y comía el polvo frente a gigantes como OpenAI, Google, Anthropic o xAI, el magnate decidió cortar por lo sano: fulminó a gran parte del equipo anterior y gastó miles de millones de dólares en fichar al mejor talento del sector, pagando los salarios más altos de la historia de la tecnología. El primer fruto de este desembolso salvaje ya está aquí. Meta Superintelligence Labs (MSL) ha lanzado públicamente Muse Spark, el nuevo modelo que jubila oficialmente a Llama 4 y pasa a potenciar la IA de la mayoría de sus gafas inteligentes.
Eso sí, se acabó la caridad: a diferencia de la era Llama, que era de código abierto, Muse Spark es un modelo cerrado y privado, aunque desde la compañía de la red social afirman que «esperan abrir el código de futuras versiones». Excusas corporativas estándar.

Diez veces menos consumo para una IA «instantánea» en tu cara
La principal virtud de Muse Spark no es ser el cerebro más masivo del mercado, sino su alarmante eficiencia. Desde Meta aseguran que este modelo es capaz de igualar el rendimiento de Llama 4 Maverick (su mejor tecnología hasta la fecha), pero consumiendo diez veces menos capacidad de cómputo. Al ser un modelo pequeño y ridículamente rápido por diseño, es ideal para ofrecer respuestas instantáneas en dispositivos corporales como las gafas inteligentes, donde esperar cinco segundos a que la IA te responda qué estás mirando es la diferencia entre una buena experiencia y querer estampar las gafas contra el suelo.
A pesar de su tamaño compacto, el modelo se defiende con dignidad. En el prestigioso Artificial Analysis Intelligence Index, Muse Spark alcanza una puntuación de 52. Vale, sigue por detrás de los pesos pesados de la industria —como el 57 de Gemini 3.1 Pro, el 60 de GPT-5.5 o el 61 de Claude Opus 4.8—, pero recorta distancias de forma drástica y demuestra una capacidad notable para razonar en cuestiones complejas de ciencia, matemáticas y salud. Además, el cambio de era viene acompañado de un lavado de cara estético: el rancio anillo degradado azul y púrpura de Meta AI pasa a mejor vida, sustituido por un nuevo logotipo segmentado con ocho óvalos tridimensionales en tonos rosa y morado.

Despliegue en Ray-Ban y el «ancla» de las pantallas
El nuevo motor ya está integrado en la práctica totalidad de las gafas inteligentes Ray-Ban y Oakley. Sin embargo, hay una excepción de peso: las Meta Ray-Ban Display siguen ancladas en una versión personalizada del viejo Llama 4.
¿El motivo? Hacer que la IA hable por el altavoz de unas gafas normales es relativamente sencillo, pero el modelo con pantalla integrada requiere generar respuestas visuales complejas en tiempo real, combinando texto con imágenes extraídas de la web. En los análisis del dispositivo, el viejo Llama 4 se sentía como un auténtico lastre para el hardware, dejando las puertas abiertas a que Google les coma la tostada con sus futuros modelos de gafas en colaboración con Warby Parker y Gentle Monster.
La guerra por tener la mejor IA contextual «siempre encendida» en tu cara no ha hecho más que empezar, y Google ya movió ficha presentando Gemini 3.5 Flash en el pasado Google I/O. Veremos si los millones de Zuckerberg sirven para comprar el liderato o si Meta se queda como el eterno segundón de la fiesta inteligente.

