El simulador forense de K148 Game Studio y JanduSoft apuesta por nueve casos independientes, investigación pausada y mucha paciencia científica
El género detectivesco en videojuegos nos ha acostumbrado demasiado a investigadores que resuelven asesinatos entrando en habitaciones como si fueran estrellas de acción con gabardina, trauma personal y una mandíbula capaz de cortar mármol. FORENSIC – M.E. Protocol llega para bajar esa fantasía al suelo, ponerse guantes, mirar el escenario con calma y recordarnos que una investigación criminal no suele resolverse disparando a alguien en cámara lenta, sino observando detalles que cualquier persona normal pasaría por alto mientras pregunta dónde está el café.
Desarrollado por K148 Game Studio y publicado por JanduSoft, el juego propone una experiencia centrada en la investigación forense desde una perspectiva bastante más metódica que espectacular. Aquí el protagonismo lo tienen las pruebas, los rastros, los análisis, las reconstrucciones y esa sensación constante de que cualquier pequeño detalle puede cambiar por completo la lectura de un caso. En nuestra versión analizada para PlayStation 5, FORENSIC – M.E. Protocol funciona como una propuesta muy concreta, muy consciente de sus límites y bastante valiente en una industria donde muchas veces parece obligatorio meter acción hasta en una receta de sopa.
La premisa es clara: resolver nueve casos independientes mediante observación, análisis y deducción. No estamos ante una aventura que quiera impresionarnos con persecuciones imposibles ni con giros de guion cada cuatro segundos para que el jugador no mire el móvil. Su apuesta es mucho más seca, más lenta y más cerebral. Y precisamente por eso resulta interesante, aunque también conviene dejarlo claro desde el principio: quien busque adrenalina directa, espectáculo constante o una experiencia detectivesca de ritmo cinematográfico probablemente acabará mirando el menú principal como quien espera que aparezca una explosión por compasión.
Una investigación pausada que premia al jugador atento, aunque no siempre al impaciente
La estructura de FORENSIC – M.E. Protocol se basa en casos independientes que nos obligan a examinar escenas del crimen, recoger indicios, utilizar herramientas especializadas y reconstruir lo ocurrido con la mayor precisión posible. El juego no trata al jugador como un turista con lupa, sino como alguien que debe fijarse en el entorno, interpretar los datos y entender qué encaja y qué no dentro de cada situación.
Esta decisión convierte la experiencia en algo bastante distinto dentro del catálogo de PlayStation 5. La mayoría de juegos de investigación tienden a llevarnos muy de la mano, marcando pistas importantes con luces, sonidos o indicadores tan evidentes que solo falta que el cadáver nos deje una nota diciendo “mira debajo de la mesa, campeón”. Aquí el ritmo es más reposado y la satisfacción llega cuando una conclusión aparece después de observar, relacionar pruebas y analizar el escenario con cabeza.
Eso no significa que todo funcione con la precisión de un laboratorio suizo. Algunos procesos pueden sentirse algo rígidos, y ciertas interacciones no siempre tienen la naturalidad que uno desearía. Hay momentos en los que el juego transmite muy bien la tensión de estar ante una escena delicada, pero también otros en los que la interfaz o la forma de manipular elementos puede romper un poco la inmersión. No es un desastre, ni mucho menos, pero sí uno de esos aspectos donde se nota que estamos ante una producción independiente con ambición clara, aunque no siempre con todos los recursos necesarios para pulir cada gesto hasta el último milímetro.

El verdadero acierto está en convertir la ciencia forense en mecánica jugable
Lo mejor de FORENSIC – M.E. Protocol aparece cuando el juego deja que sus sistemas respiren. El uso de herramientas como drones, robots terrestres o análisis químicos aporta variedad a la investigación y evita que todo se limite a recorrer escenarios buscando objetos brillantes. La idea de capturar criminales con ciencia, y no con una escena de acción de sobremesa, funciona muy bien cuando el diseño del caso acompaña.
Cada investigación intenta construir una pequeña historia con sus propios giros, sospechas y verdades ocultas. No todos los casos alcanzan el mismo nivel de fuerza narrativa, pero el conjunto resulta lo bastante sólido como para mantener el interés si conectas con su propuesta. La clave está en entender que el juego no quiere que avances por pura inercia, sino que prestes atención a lo que tienes delante.
En ese sentido, FORENSIC – M.E. Protocol tiene algo casi refrescante. No necesita convertir cada crimen en una montaña rusa absurda. Prefiere apoyarse en la observación, en el análisis y en una atmósfera seria que encaja muy bien con el tipo de experiencia que quiere ofrecer. Y eso, en un mercado donde algunos juegos parecen tener miedo a dejarte pensar más de veinte segundos, se agradece bastante.

Narrativa oscura, casos independientes y una atmósfera más seca que efectista
El tono del juego es adulto, oscuro y bastante contenido. FORENSIC – M.E. Protocol no intenta vendernos una fantasía detectivesca glamourosa, sino una sucesión de casos donde la violencia, el misterio y las consecuencias humanas aparecen de forma sobria. Esto ayuda a que la experiencia tenga una identidad propia, más cercana al procedimiento forense que al thriller palomitero.
La decisión de dividir la aventura en nueve casos independientes funciona especialmente bien para mantener variedad. Cada escenario plantea su propio contexto y obliga a leer la escena de forma distinta, lo que evita que la investigación se convierta en una rutina excesivamente mecánica. Aun así, el guion no siempre consigue elevar todos los casos al mismo nivel, y algunas resoluciones pueden resultar menos impactantes de lo que prometen en su planteamiento inicial.
Las interpretaciones de voz, cuando aparecen, también son irregulares. Algunas acompañan bien el tono serio de la propuesta, mientras que otras quedan algo por debajo de la tensión que la escena intenta transmitir. No arruinan la experiencia, pero en un juego donde la atmósfera y la credibilidad son tan importantes, cualquier bajón interpretativo se nota más que en una aventura de acción donde todo explota y nadie escucha nada igualmente.

Visualmente sobrio, funcional y con más interés por el detalle que por el espectáculo
En PlayStation 5, FORENSIC – M.E. Protocol ofrece un apartado visual correcto, limpio y centrado en servir a la investigación. No estamos ante un juego que vaya a dejar a nadie mirando la pantalla como si acabara de descubrir el fuego, pero tampoco lo pretende. Su prioridad es que los escenarios sean legibles, que las pistas tengan presencia y que el jugador pueda interpretar los espacios sin luchar contra una dirección artística demasiado recargada.
La ambientación funciona mejor cuando el juego apuesta por entornos contenidos, oscuros y cargados de pequeños detalles. Ahí se nota que la propuesta entiende la importancia del espacio en una investigación forense. Una habitación, una calle o una zona aparentemente tranquila pueden tener más fuerza que muchos decorados enormes si están construidos con intención.
Eso sí, también hay elementos visuales algo simples y momentos en los que se echa en falta mayor densidad ambiental o un acabado más refinado. El juego no disimula siempre sus limitaciones técnicas, pero las compensa parcialmente con una dirección clara y una buena comprensión de lo que necesita enseñar al jugador. No busca lucirse con músculo gráfico, sino sostener una experiencia de investigación comprensible y funcional.

Sonido y rendimiento en PS5: una base sólida con algún tropiezo de presentación
El apartado sonoro cumple correctamente cuando se centra en reforzar la tensión ambiental. Los efectos ayudan a construir esa sensación de estar trabajando en escenarios incómodos, fríos y cargados de información potencial. La música, por su parte, acompaña sin invadir demasiado, algo importante en un juego donde el silencio también forma parte de la experiencia.
El mayor problema está en la ya mencionada irregularidad de algunas voces, que no siempre tienen la naturalidad necesaria para sostener escenas dramáticas. En una propuesta tan dependiente del tono, una interpretación floja puede sacar al jugador de la situación con más facilidad de la deseable. No es un fallo constante, pero sí lo bastante visible como para señalarlo.
En cuanto al rendimiento en PlayStation 5, la experiencia se mantiene estable y permite centrarse en la investigación sin grandes distracciones técnicas. No es un título especialmente exigente en lo visual, así que lo importante aquí era garantizar fluidez, claridad y comodidad durante la exploración de escenarios. En ese sentido, cumple con solvencia.

Una propuesta muy concreta que sabe lo que quiere ser
Lo más justo con FORENSIC – M.E. Protocol es valorarlo por lo que intenta hacer, no por lo que algunos podrían esperar de un juego detectivesco más convencional. No es una aventura de acción. No es un thriller cinematográfico de ritmo acelerado. No es una colección de escenas espectaculares pensadas para tráiler. Es un simulador de investigación forense pausado, cerebral y bastante más serio de lo habitual.
Esa personalidad puede ser su mayor virtud y también su principal barrera. Para quienes disfruten analizando escenarios, leyendo pruebas y avanzando con calma, el juego tiene mucho atractivo. Para quienes necesiten estímulo constante, probablemente se hará cuesta arriba. Y no pasa nada. No todos los juegos tienen que gustar a todo el mundo, por mucho que algunas editoras sigan intentando fabricar productos tan universales que acaban sabiendo a cartón mojado.
FORENSIC – M.E. Protocol tiene errores, especialmente en ciertas interacciones y en una presentación audiovisual que no siempre alcanza el nivel de su concepto. Pero también tiene una idea clara, sistemas interesantes y una apuesta por la investigación científica que lo diferencia de muchas propuestas del género. Y eso merece reconocimiento.

Veredicto GXR: un simulador forense con personalidad, paciencia y algunas huellas sin limpiar
FORENSIC – M.E. Protocol es uno de esos juegos que no entran dando patadas a la puerta, sino dejando una carpeta llena de pruebas sobre la mesa y esperando que el jugador tenga la decencia de leerla. Su propuesta no es explosiva, pero sí inteligente. No es perfecta, pero sí honesta. Y dentro del panorama actual, donde muchos títulos parecen diseñados para gritar más que para decir algo, eso ya tiene bastante valor.
La versión de PlayStation 5 ofrece una experiencia recomendable para jugadores que busquen una aventura de investigación diferente, más centrada en la ciencia forense que en los tópicos detectivescos de siempre. Sus nueve casos, sus herramientas de análisis y su ritmo pausado construyen una base sólida, aunque algunos problemas de interacción, voces irregulares y limitaciones técnicas impiden que alcance una categoría superior.
Si te atraen las investigaciones metódicas, los casos oscuros y la idea de resolver crímenes observando detalles en lugar de perseguir sospechosos por callejones con música épica de fondo, aquí tienes una propuesta bastante interesante. Si lo tuyo es entrar en cada escena del crimen como si fueras a desbloquear una racha de bajas, quizá mejor dejar los guantes en la caja.
Lo mejor
- Su enfoque forense resulta original y muy bien planteado dentro del género detectivesco.
- Los nueve casos independientes aportan variedad y mantienen el interés durante la partida.
- Las herramientas de investigación, como drones, robots y análisis químicos, dan personalidad a la experiencia.
- El ritmo pausado permite investigar sin presión artificial ni temporizadores molestos.
- Textos en castellano, algo fundamental en una aventura basada en análisis, pistas y deducción.
Lo peor
- Algunas interacciones resultan rígidas y pueden romper ligeramente la inmersión.
- Las voces tienen un nivel irregular y no siempre acompañan bien el tono de las escenas.
- Visualmente es funcional, pero no especialmente llamativo en PlayStation 5.
- Algunos casos tienen más fuerza que otros y el ritmo puede parecer lento para ciertos jugadores.
- La propuesta es muy específica y no conectará con quien busque una experiencia detectivesca más dinámica.
