Starbrew Games debuta con una aventura cozy de exploración, construcción y graznidos intergalácticos que parece diseñada para bajar el estrés a niveles peligrosamente saludables
En una industria obsesionada con salvar el universo cada cinco minutos, derrotar dioses ancestrales y convertir cualquier paseo en un combate contra veinte enemigos fluorescentes, aparece Duck Side of the Moon para recordarnos algo revolucionario: quizá lo que necesitamos no es otra guerra galáctica… sino un pato tranquilo arreglando su nave mientras habla con piedras.
Sí, piedras. Que hablan. Y sinceramente, viendo cómo están algunas redes sociales últimamente, probablemente tengan conversaciones más interesantes que mucha gente.
El estudio neerlandés Starbrew Games ha lanzado oficialmente su primera aventura comercial en Steam, Epic Games Store y Nintendo Switch, apostando por una propuesta cozy de exploración y creación que mezcla humor, relajación y una estética adorable con un mensaje bastante claro: bajar el ritmo no solo está bien, sino que probablemente sea necesario.
En Duck Side of the Moon encarnamos a Doug, un pato espacial que termina realizando un aterrizaje forzoso en una galaxia tan extraña como encantadora. A partir de ahí comienza una aventura pausada donde el objetivo no es convertirse en el héroe definitivo del cosmos, sino reunir recursos, fabricar artilugios, reparar la nave y descubrir que la vida quizá no tenga que ser una carrera constante hacia el agotamiento mental.
Un juego cozy que entiende perfectamente qué significa “cozy”
Muchos juegos intentan subirse ahora al carro de lo “relajante”, pero luego te obligan a gestionar siete barras de hambre, veinte materiales distintos y una ansiedad comparable a hacer la declaración de la renta en directo. Duck Side of the Moon, por suerte, parece entender realmente el concepto.
La exploración se desarrolla a un ritmo pausado mientras recorremos pequeños planetas llenos de color, recursos y habitantes peculiares. La idea principal gira alrededor de la curiosidad, no de la presión. Aquí no hay sensación constante de castigo ni necesidad de optimizar cada segundo de juego como si estuvieras gestionando una multinacional espacial. Puedes simplemente perderte, recolectar materiales, fabricar objetos útiles y disfrutar del ambiente.
Uno de los elementos más llamativos es la personalización y mejora de la nave espacial de Doug. Lo que empieza siendo prácticamente un accidente flotante termina convirtiéndose poco a poco en un auténtico hogar acogedor entre las estrellas. Y esa idea del hogar parece ser precisamente el corazón emocional de toda la aventura.
Además, el juego introduce pequeños detalles absurdamente simpáticos que ayudan muchísimo a reforzar su personalidad. Puedes vestir al pato con sombreros y atuendos ridículos, interactuar con rocas parlanchinas y, por supuesto, existe un botón dedicado exclusivamente a graznar. Porque hay prioridades importantes en la vida y claramente esa era una de ellas.

Una aventura pequeña, sí, pero con muchísimo encanto
Desde Starbrew Games dejan claro que no buscan crear una epopeya gigantesca de cien horas llena de mapas infinitos y tareas repetitivas disfrazadas de contenido. Duck Side of the Moon apuesta por una experiencia más breve, íntima y centrada en las emociones.
Y honestamente, eso puede jugar muy a su favor. A veces da la sensación de que algunos estudios tienen miedo de hacer juegos pequeños porque internet ha convencido a medio planeta de que “más horas” significa automáticamente “mejor juego”. Mientras tanto, media biblioteca de Steam está llena de mundos abiertos enormes donde el jugador acaba recogiendo flores durante cuarenta horas para desbloquear un pantalón azul.
Aquí el enfoque parece mucho más inteligente. Todo gira alrededor del descubrimiento, las relaciones con los personajes y esa sensación constante de calma y calidez. Incluso las misiones secundarias buscan transmitir cercanía y humor en lugar de convertirse en simples recados automáticos.
Las primeras impresiones publicadas por medios como IGN, Polygon o Gaming Boulevard ya apuntan precisamente en esa dirección, destacando sobre todo el tono acogedor de la experiencia y su encanto visual.

El debut de Starbrew Games deja muy buenas sensaciones
Resulta especialmente llamativo que detrás de Duck Side of the Moon haya un equipo tan joven. Starbrew Games está formado por seis recién graduados de los Países Bajos y este supone su primer lanzamiento comercial. Y viendo el cariño que transmite el proyecto, la verdad es que cuesta creer que sea un debut.
El estudio afirma que su objetivo es crear juegos imaginativos capaces de transmitir calidez, humor y cierta sensación de asombro. Y por lo visto en esta primera propuesta, parece que tienen bastante claro el camino que quieren seguir.
Porque sí, el mercado indie está lleno de propuestas cozy últimamente. Pero muy pocas consiguen transmitir personalidad real. Muchas se sienten como plantillas recicladas de granjas, cafés y gatitos con filtro pastel. Duck Side of the Moon, en cambio, parece tener identidad propia desde el primer minuto.
Y eso, en un panorama donde cada semana salen aproximadamente 48 juegos “adorables y relajantes” en Steam, ya es muchísimo decir.

