TREBUCHET prepara para mayo una ambiciosa aventura de vuelo en mundo abierto donde explorar cielos infinitos, usar ganchos y perderse entre nubes parece muchísimo más atractivo que volver a la oficina el lunes
Hay algo que la realidad virtual sigue haciendo mejor que casi cualquier otro género: transmitir sensación de presencia. Y si encima hablamos de volar entre nubes gigantescas, explorar ruinas suspendidas en el cielo y pilotar una nave en un mundo abierto flotante… bueno, ahí es donde la VR empieza a recordar por qué sigue siendo tan especial cuando alguien realmente sabe aprovecharla.
Eso es exactamente lo que quiere conseguir Compass, la nueva aventura de vuelo de mundo abierto desarrollada por TREBUCHET, que acaba de confirmar su lanzamiento para el próximo 28 de mayo en Meta Quest 3, Meta Quest 3S y SteamVR. La versión para PlayStation VR2 llegará más adelante, aunque por ahora sigue sin fecha concreta.
El anuncio se realizó durante el Creature Feature & Friends Showcase y vino acompañado de un nuevo tráiler donde ya se deja bastante clara la propuesta del juego: exploración aérea, navegación libre, plataformas físicas con ganchos, misterio narrativo y una ambientación que parece diseñada específicamente para provocar ese clásico momento VR de “vale… esto sí que se siente enorme”.
Un mundo abierto en los cielos donde pilotar será tan importante como sobrevivir
En Compass encarnamos a un explorador encargado de avanzar por delante de una caravana errante, buscando rutas seguras a través de regiones inexploradas ocultas entre nubes y estructuras flotantes. La idea principal gira alrededor del viaje y el descubrimiento, no tanto del combate constante o la acción frenética.
Tu nave será el auténtico corazón de la experiencia. No solo servirá para desplazarte, sino también como herramienta de progresión. A medida que explores nuevas zonas podrás instalar componentes, mejorar capacidades y prepararte para rutas cada vez más peligrosas. Porque claro, explorar mundos desconocidos siempre suena precioso hasta que una tormenta alienígena intenta convertirte en decoración atmosférica.
El juego promete paisajes dinámicos y cielos abiertos enormes que irán cambiando constantemente mientras recorremos distintas regiones. Y sinceramente, la combinación de vuelo libre con VR puede ser una auténtica maravilla si el control está bien resuelto. Porque pocas cosas generan más sensación de libertad dentro de un visor que mirar hacia abajo y darte cuenta de que no hay absolutamente nada bajo tus pies salvo kilómetros de vacío.
Bueno… salvo el inevitable momento donde tu cerebro recuerda que sigues en el salón y decides agarrarte absurdamente a una mesa que no forma parte del juego. La magia de la inmersión VR.

Ganchos, ruinas flotantes y exploración física fuera de la nave
Uno de los elementos más interesantes de Compass es que no todo sucede dentro de la cabina. En muchos momentos podremos abandonar la nave y utilizar ganchos de mano para movernos físicamente entre estructuras suspendidas, escalar ruinas y resolver distintos desafíos repartidos por el escenario.
Ese componente más físico puede darle muchísima personalidad a la experiencia. Porque no hablamos únicamente de un simulador de vuelo relajado, sino de una mezcla bastante ambiciosa entre exploración aérea, plataformas VR y aventura narrativa.
Además, el uso de ganchos siempre tiene potencial enorme en realidad virtual cuando está bien implementado. Hay algo tremendamente satisfactorio en balancearse manualmente entre estructuras mientras el vacío se abre bajo ti. Y sí, también existe el riesgo altísimo de que más de uno termine golpeando accidentalmente una lámpara intentando hacer movimientos heroicos en el comedor de casa.
La exploración también estará ligada a la búsqueda de compañeros desaparecidos y a descubrir qué se esconde realmente más allá del horizonte. Porque por supuesto, si un videojuego te dice “no vayas hacia esas misteriosas nubes gigantes”, sabes perfectamente que tarde o temprano acabarás metiéndote de cabeza allí.

TREBUCHET sigue demostrando que entiende perfectamente la VR
Detrás del proyecto encontramos a TREBUCHET, estudio canadiense que lleva años construyendo algunas de las propuestas más interesantes dentro del panorama VR independiente. Y viendo su historial, hay bastantes motivos para prestar atención a Compass.
El equipo ya firmó experiencias muy distintas entre sí como Broken Edge, Winds and Leaves o Prison Boss VR, demostrando bastante capacidad para experimentar con mecánicas poco habituales dentro de la realidad virtual. Y precisamente esa experiencia previa da cierta confianza en que Compass no será simplemente “otro juego bonito de volar”.
Además, el apoyo de Creature como sello especializado en VR también resulta bastante relevante. Estamos hablando de una compañía vinculada a títulos muy conocidos dentro del ecosistema como The Light Brigade, Cubism, Budget Cuts o Laser Dance, proyectos que precisamente destacan por intentar hacer cosas distintas dentro del medio.
Y honestamente, eso es justo lo que necesita la VR ahora mismo. Más juegos que entiendan que la inmersión no depende únicamente de gráficos espectaculares, sino de crear sensaciones que simplemente no podrían funcionar igual fuera de un visor.
Porque sí, disparar cosas sigue siendo divertido. Pero perderte entre mares de nubes pilotando una nave mientras descubres ruinas olvidadas en un cielo infinito… eso suena exactamente al tipo de fantasía que la realidad virtual nació para ofrecer.

