Andrew Bosworth defiende la apuesta por VR tras cierres de estudios, cancelaciones y el foco creciente en gafas inteligentes
Cuando medio internet hablaba de funeral para la VR, Meta ha salido a apagar incendios. En una sesión de preguntas y respuestas en Instagram, el CTO de la compañía, Andrew Bosworth, aseguró que, pese a los recientes recortes y cambios estratégicos, la empresa sigue invirtiendo más en contenido de realidad virtual que cualquier otra compañía… y más incluso que hace cuatro años.
Las declaraciones llegan en un contexto delicado. El mes pasado, Meta cerró tres estudios de videojuegos VR adquiridos previamente, realizó despidos significativos en un cuarto, canceló la secuela de Batman: Arkham Shadow y anunció el cierre de Horizon Workrooms junto con su oferta de visores Quest orientados al sector empresarial. Todo ello apenas un mes después de confirmar públicamente que parte de la inversión se está desplazando del metaverso hacia gafas inteligentes con IA y wearables.

“Hay tristeza, pero seguimos siendo alcistas en VR”
Bosworth reconoció que existe una sensación de “doom and gloom” (fatalismo) en torno a Quest, y admitió que hay motivos emocionales para ello. Según explicó, parte de la visión integrada que perseguían con Horizon y el ecosistema VR resultó demasiado ambiciosa para el ritmo real de crecimiento del mercado.
El CTO fue claro: la inversión superó la capacidad de expansión del ecosistema. Eso implicó cancelar proyectos y reestructurar equipos, algo que calificó como una pérdida real. Pero al mismo tiempo insistió en que Meta sigue siendo “extremadamente alcista” con la VR.
Su argumento central es que el ajuste en el perfil de inversión no supone un abandono, sino una recalibración para poder seguir invirtiendo de forma sostenible. Según Bosworth, aunque la compañía ya no está en el “punto más alto” de gasto, sigue siendo un inversor neto positivo en el ecosistema y continúa destinando más recursos a contenido VR que cualquier otro actor del mercado.
Menos first-party, más terceros
Eso sí, la forma de esa inversión está cambiando. Con la mayoría de estudios internos de VR cerrados o reducidos, el contenido ya no llegará en forma de grandes superproducciones first-party al estilo de Arkham Shadow.
En una entrevista reciente con Axios, Bosworth adelantó que ahora el foco estará mucho más en la biblioteca de contenido de terceros y en el ecosistema externo. Es decir, financiar y apoyar desarrolladores independientes y estudios asociados en lugar de asumir internamente la producción de grandes títulos.
Esta estrategia no es nueva en la industria, pero en el caso de Meta marca un giro importante tras años de adquisiciones agresivas de estudios VR. El mensaje es claro: menos control directo, más impulso al ecosistema.

Hardware en el horizonte y crecimiento más lento de lo esperado
Bosworth también dejó caer que los dos próximos dispositivos en los que trabaja la compañía son “muy emocionantes”, aunque no ofreció detalles concretos. El ajuste interno, según explicó, desbloquea hojas de ruta de hardware que podrían marcar el siguiente paso en la evolución de Quest.
Eso sí, reconoció que el crecimiento de la VR está siendo más lento de lo que esperaban. Si el mercado hubiese avanzado al ritmo deseado, probablemente no habrían sido necesarios estos cambios. Pero la realidad económica impone límites: no se puede invertir indefinidamente sin que el tamaño del ecosistema lo justifique.
¿Optimismo real o discurso corporativo?
Las palabras del CTO se suman a declaraciones similares de Palmer Luckey, fundador de Oculus y Anduril, quien también defendió recientemente que Meta sigue siendo el mayor inversor en contenido VR.
La cuestión ahora no es lo que se dice, sino lo que se hará. Si la inversión en contenido de terceros se mantiene o incluso crece, la VR podría beneficiarse de un ecosistema más diverso y menos dependiente de blockbusters internos. Si no, el discurso de “seguimos invirtiendo más que nadie” quedará como una frase para tranquilizar accionistas.
La VR no está muerta. Pero tampoco vive su momento dorado. Está creciendo… solo que más despacio de lo que soñaba Meta. Y ahora toca ver si la compañía mantiene el músculo financiero suficiente para que ese crecimiento, aunque lento, no se quede sin gasolina.
