El espíritu arcade de los 90 regresa con puñetazos, píxeles enormes y ediciones físicas pensadas para coleccionistas
Las calles vuelven a oler a sudor, neón y violencia bien entendida. Fallen City Brawl, un beat ’em up de desplazamiento lateral que bebe directamente de la época dorada de los arcades de finales de los 80 y principios de los 90, llegará en otoño de 2026 a PlayStation 5 y Nintendo Switch con lanzamiento en formato físico. Y sí, como debe ser: con ediciones pensadas para quienes todavía creen que los juegos se tocan, se colocan en estanterías y pesan más que un icono digital.
El título llegará de la mano de SelectaPlay junto al estudio Fallen City Studio, apostando sin complejos por una experiencia clásica que no intenta reinventar el género, sino ejecutarlo con convicción, músculo y respeto por sus raíces arcade.
Beat ’em up sin filtros: píxel, violencia y desplazamiento lateral puro
Fallen City Brawl no se esconde. Su propuesta es clara desde el primer segundo: acción arcade contundente, sprites gigantes, escenarios urbanos animados y combates callejeros diseñados para avanzar a base de puños, patadas y armas improvisadas. Todo ello con una estética pixel art vibrante que parece salida directamente de una recreativa olvidada en un bar de mala muerte.
El sistema de combate apuesta por la profundidad dentro de lo clásico, con combos encadenados, agarres, lanzamientos aéreos, paradas, contraataques y movimientos especiales capaces de limpiar la pantalla cuando la situación se descontrola. Aquí no hay medias tintas: o repartes, o te pisan.

Cuatro luchadores, una ciudad en ruinas y un lobo dispuesto a morder
La historia pone al jugador en medio de una ciudad al borde del colapso, donde el submundo criminal lo devora todo y cuatro luchadores improbables se ven obligados a tomar las calles para sobrevivir. Cada personaje cuenta con su propio estilo de combate, reforzando la rejugabilidad y el enfoque arcade clásico de “elige tu luchador y sal a repartir justicia”.
Uno de los elementos más llamativos es la presencia de un compañero lobo, que puede participar en combate y desatar ataques especiales capaces de cambiar el curso de una pelea. Un toque tan extraño como perfectamente coherente con el tono exagerado y salvaje del juego.

Cooperativo local y armas que no piden permiso
Como buen beat ’em up de vieja escuela, Fallen City Brawl se disfruta especialmente en cooperativo local, compartiendo sofá y caos con otro jugador. El arsenal disponible no se queda corto: tubos, bates, cuchillos, armas de fuego, motosierras y todo lo que no debería usarse en una pelea… pero aquí se usa igual.
La acción se reparte a lo largo de siete escenarios diseñados para mantener el ritmo alto, con una banda sonora contundente firmada por Daniel Lindholm, que acompaña perfectamente el tono agresivo y arcade de la experiencia.

Dos ediciones físicas pensadas para quienes siguen creyendo en el formato
El lanzamiento físico llegará en dos ediciones diferenciadas para PlayStation 5 y Nintendo Switch. Por un lado, una Edición Estándar que incluye el juego completo en disco o cartucho con arte de personajes inspirado en las calles de Fallen City.
Por otro, una Edición Especial Limitada claramente orientada a coleccionistas y amantes del arcade clásico. Esta edición incluye una caja de coleccionista con arte exclusivo, la copia física del juego, un parche termoadhesivo, la banda sonora original en CD Digipack, un llavero lenticular con joystick arcade y un set de pegatinas de personajes. Un homenaje directo a la cultura recreativa de toda la vida, sin ironías ni excusas.

El arcade no está muerto, solo estaba esperando volver a pegar fuerte
Con su llegada en otoño de 2026, Fallen City Brawl se suma a esa corriente cada vez más clara de juegos que entienden que el beat ’em up no necesita reinventarse para funcionar. Solo necesita buenos golpes, buen ritmo y una identidad clara.
Y si además llega en formato físico, con ediciones que se pueden tocar, abrir y coleccionar, mejor que mejor. Porque a veces, limpiar las calles sigue siendo más satisfactorio cuando lo haces al estilo de la vieja escuela.
