Meta quiere lanzar un mensaje claro al sector: la realidad virtual no está muerta, aunque ya no sea la niña bonita de la casa. Durante la presentación de resultados del cuarto trimestre de 2025, la directora financiera de la compañía, Susan Li, confirmó que Meta sigue desarrollando futuros visores VR y que mantiene “optimismo en el futuro de la realidad virtual”, pese a los importantes recortes aplicados en los últimos meses.
La afirmación llega en un contexto delicado. La propia Meta reconoce que la adopción de la VR por parte del consumidor avanza más lentamente de lo esperado, especialmente si se compara con el crecimiento de otros productos como las gafas inteligentes. Esto ha obligado a la compañía a reajustar prioridades dentro de su división Reality Labs.

Menos dinero para VR… pero no abandono total
Según explicó Susan Li, Meta está reduciendo de forma significativa su inversión en VR y Horizon durante este año, al mismo tiempo que incrementa su apuesta por los wearables, donde considera que tiene una posición de liderazgo y un crecimiento mucho más sólido. No es un cambio improvisado: esta estrategia ya fue confirmada oficialmente en diciembre y reafirmada recientemente por otros directivos de la compañía.
Los números explican el giro. En 2025, las ventas de visores Quest cayeron respecto a 2024, mientras que las ventas de las gafas inteligentes Ray-Ban Meta se triplicaron. El mensaje es claro: el mercado está respondiendo mejor a productos más ligeros, sociales y menos exigentes que la VR tradicional.

Un año duro para la VR dentro de Meta
El reajuste no ha sido indoloro. A comienzos de este año, Meta cerró tres estudios de desarrollo VR, aplicó despidos importantes en un cuarto, canceló la secuela de Batman: Arkham Shadow y anunció el cierre de Horizon Workrooms y de su oferta de visores Quest orientada a empresas.
Todo ello forma parte de una estrategia para contener pérdidas. La división Reality Labs registró en el último trimestre un gasto cercano a los 7.000 millones de dólares, frente a unos ingresos que apenas rozaron los 1.000 millones, lo que se traduce en pérdidas cercanas a los 6.000 millones solo en ese periodo.

La promesa: hacer la VR rentable a medio plazo
Aun así, desde la cúpula de Meta insisten en que la reducción de gasto no es una retirada, sino un intento de hacer la VR sostenible y rentable a largo plazo. Mark Zuckerberg aseguró a los inversores que estos ajustes permitirán que la realidad virtual se convierta en un ecosistema rentable “en los próximos años”.
La previsión interna es que las pérdidas de Reality Labs alcancen su pico en 2026 y comiencen a reducirse en 2027, siempre que el mercado acompañe. Gran parte de esas pérdidas actuales, recalca la compañía, se deben a investigación y desarrollo, especialmente en el camino hacia unas verdaderas gafas de realidad aumentada, consideradas el próximo gran salto en la computación personal.

¿Qué visores está construyendo Meta exactamente?
La mención de Susan Li a “futuros visores”, en plural, no ha pasado desapercibida. Documentos internos filtrados a finales de 2025 apuntaban a que Meta trabaja en dos líneas de hardware: un visor ultraligero con un módulo externo y un nuevo Quest más tradicional, enfocado de nuevo en el gaming inmersivo.
Este último dispositivo, que no llegaría antes de finales de 2027, prometía un salto importante respecto a Quest 3, aunque con un cambio clave: ya no estaría subvencionado, lo que implicaría un precio más alto. Una decisión coherente con el discurso actual de hacer la VR rentable, pero que también podría limitar su alcance.
Tras los recortes recientes, muchos en la industria daban por cancelado este proyecto. Sin embargo, las declaraciones de Susan Li sugieren que no todo está enterrado todavía.

Optimismo… pero con los pies en el suelo
Meta sigue creyendo en la VR, sí, pero ya no de forma ciega. El discurso ha cambiado: menos promesas grandilocuentes, más control del gasto y una apuesta clara por productos con tracción real en el mercado. La realidad virtual sigue viva dentro de Meta, pero ahora comparte protagonismo con las gafas inteligentes y la inteligencia artificial.
El futuro de los visores Quest existe, pero será más selectivo, más caro y menos indulgente con los errores del pasado. Y como casi siempre en este sector, solo el tiempo —o la próxima filtración interna— dirá hasta dónde llega realmente ese optimismo.
